El Índice de Precios al Consumidor es un indicador económico que tiene por objetivo la medición de la variación de precios de una canasta de bienes y servicios representativa del gasto de los hogares urbanos, cuya cobertura geográfica corresponde a todas las capitales regionales y sus zonas conurbadas dentro de las fronteras del país.
La recolección de precios se realiza mensualmente a lo largo del país, por parte de equipos operativos exclusivos de cada región, basándose mayoritariamente en la visita presencial a los puntos de compra seleccionados en la muestra. Además, se emplean en el trabajo de recolección una serie de técnicas complementarias y no tradicionales entre las que se encuentran: la recolección telefónica, la recolección por consulta en la página web de la fuente, la recolección por correo electrónico, la recolección por cuestionario autoaplicado, a través de un sistema informático, la recolección por scanner data y web scraping.
La población objetivo está definida por todos los establecimientos en
los que las personas adquieren bienes o servicios de consumo final,
pertenecientes a las zonas urbanas de las 16 capitales regionales y
zonas conurbadas del país, con un total de 62 comunas, y los precios del
IPC se recolectan dentro del mismo ámbito geográfico.